ALFA BLONDIE: CONTRA LA INJUSTICIA

Alfa Blondie y Jorge Calamita


ALFA BLONDIE: CONTRA LA INJUSTICIA

Si existen todavía músicos comprometidos con alguna causa, hablemos del heredero de Bob Marley. Timitar, festival que se celebra anualmente en la cursimente llamada “La Perla del Sur” Agadir sin más, convoca por espacio de una semana los colores musicales amazighes y músicas del mundo, entre otras figuras han pasado por aqui, artistas de la talla de Gilberto Gil, entonces ministro de cultura de su país, Brasil, Khaled músico argelino exponente del Rai, Youssou N’Dour, Jimmy Cliff y hasta la olvidada Toto la Momposina de Colombia.
Tuve la ocasión de conocer vis à vis al cadencioso Alfa Blondie, en una entrevista que participé junto a otros periodistas. Blondie nos hablaba del sentido progresivo de su ritmo, de la incorporación de nuevos instrumentos en su banda. Canta en francés, inglés, hebreo, árabe y en algunos dialectos africanos, sus letras tienen un alto contenido contra la injusticia, los abusos de poder, la opresión. En la plaza Al Amal de Agadir, clama al joven público a ocupar sus asientos en la universidad, a no dejarse explotar, exige a las autoridades que cumplan con los sueños de sus ciudadanos, reclama a los políticos ávidos de poder a pensar un poco más en el interés general de los pueblos de África.
No a las drogas, un músico que no se droga y que suele en cada concierto decirle a los jóvenes que “para ser rasta no hace falta consumir marihuana”. El hombre de Costa de Marfil sigue los patrones socio-políticos y religiosos de Jamaica, un hombre que recibió una brutal paliza en su juventud por parte de la policia, canta en sus primeros discos sobre la brutalidad policial, “porque yo sé ahora, que vivir no es morir”, un hombre en todo el sentido de la palabra.

Jorge Calamita, Periodista

ALFA BLONDIE: CONTRA LA INJUSTICIA

Si existen todavía músicos comprometidos con alguna causa, hablemos del heredero de Bob Marley. Timitar, festival que se celebra anualmente en la cursimente llamada “La Perla del Sur” Agadir sin más, convoca por espacio de una semana los colores musicales amazighes y músicas del mundo, entre otras figuras han pasado por aqui, artistas de la talla de Gilberto Gil, entonces ministro de cultura de su país, Brasil, Khaled músico argelino exponente del Rai, Youssou N’Dour, Jimmy Cliff y hasta la olvidada Toto la Momposina de Colombia.
Tuve la ocasión de conocer vis à vis al cadencioso Alfa Blondie, en una entrevista que participé junto a otros periodistas. Blondie nos hablaba del sentido progresivo de su ritmo, de la incorporación de nuevos instrumentos en su banda. Canta en francés, inglés, hebreo, árabe y en algunos dialectos africanos, sus letras tienen un alto contenido contra la injusticia, los abusos de poder, la opresión. En la plaza Al Amal de Agadir, clama al joven público a ocupar sus asientos en la universidad, a no dejarse explotar, exige a las autoridades que cumplan con los sueños de sus ciudadanos, reclama a los políticos ávidos de poder a pensar un poco más en el interés general de los pueblos de África.
No a las drogas, un músico que no se droga y que suele en cada concierto decirle a los jóvenes que “para ser rasta no hace falta consumir marihuana”. El hombre de Costa de Marfil sigue los patrones socio-políticos y religiosos de Jamaica, un hombre que recibió una brutal paliza en su juventud por parte de la policia, canta en sus primeros discos sobre la brutalidad policial, “porque yo sé ahora, que vivir no es morir”, un hombre en todo el sentido de la palabra.

Jorge Calamita, Periodista

GASPAR, SARA Y LA MIERDA

Esta mañana cuando ya el despertador había sonado en tres ocasiones me volvió a despertar como era de costumbre, sutilmente me rozó la nariz y con lo que puede ser su mano me invitó a despertarme; era la hora del postigo, de la luz, en definitiva de la claridad del día.
Pero yo en esta ocasión había dormido con Sara. Ella apretaba su mejilla casi bigotuda contra mi cachete, una y otra vez, buscando que le apretare su cullito, porque le encanta mucho. Toda la noche roncando como sólo lo saben hacer los de su especie.
Corrí, era tarde, y en mi cabeza los comentarios de ayer. Apenas me interesaban, pero circulaban una y otra vez por mi cerebro ocupando las neuronas mañaneras que tendrían que estar en otros menesteres. A mí que me interesaba quien iba a impartir las clases en la Universidad Camilo José Cela bajo un convenio con el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Santa Cruz de Tenerife; que vergüenza pensé. Y que si la Universidad Nebrija de Madrid bajo el mismo convenio con dicho colegio estaba convalidando una y otra asignatura por experiencia profesional como si de un mercado se tratara para la obtención del título de Ingeniero de la Edificación.
Salí a apenas me despedí de Sara con quien había dormido toda la noche, y Gaspar mientras me miraba con carita de desconsuelo, luego les veré de nuevo pensé, cuando les deje la despensa llena para el fin de semana. Me esperaba volar como cada jueves, o quizás como cada noche en sueños.
De camino a la Universidad, donde se entra por la puerta pequeña y se sale por la grande, me encontré con un yonqui, me invitó a que le rellenara un impreso de una reclamación, evidentemente no sabía escribir; a lo que correspondí rápidamente y de forma afable. Que país me pregunté, esto se está convirtiendo en algo generacional, pero cuánta es la gente que trabaja, no lo sé, pero lejos no llegaremos, pronto habrá que viajar, como los jueves o como los sueños de cada noche.
Solo espero volverles a ver, despedirme por este fin de semana, besarles y acariciarles como solo yo sé hacerlo. Ellos me corresponderán desinteresadamente, yo les volveré a ver el sábado, cuando esperen detrás del postigo con su cajita llena de mierda, como de lo que se ocupaban las neuronas mañaneras.

DECLARACIONES DE: PÉREZ REVERTE, SÁNCHEZ DRAGÓ Y LYDIA BOSCH.

Esto es lo que nos espera a partir de ahora en los medios, me pregunto en ocasiones. Todo vale parece ser. Utilizar una red social con despropósitos e insultos contar de vender libros, no sé dónde queda la credibilidad de un periodista.
Hacer declaraciones sexuales insultantes, e incluso delictivas; claro que si fueran en nuestro país, contar de promocionar sus últimas publicaciones.
Y finalmente la justicia da la razón a Lydia Bosch. Pero qué es todo esto. Todo se incluye en páginas pares, en pequeñas gacetillas como si nadie las leyera, pero afortunadamente hay lectores avispados y con un sentido crítico que las encuentras husmeando en los periódicos nacionales y locales.
Un país que ha perdido el norte, que anda desorientado, donde cualquier declaración pública cuanto más rocambolesca sea, más eco se hace en los medios de comunicación contar de distraer la atención de una realidad en la que estamos inmersos y en la que nadie cree salir de ella.
Necesitamos un cambio urgente, una limpia de políticos, periodistas, comunicadores, tertulianos mercaderes, en definitiva, si no acabamos con esto pronto, irá calando en la sociedad y lo convertiremos en un problema social y generacional, para tener que volver a la escuela donde muchos no han ido para iniciar nuevos valores y compromisos con este país nuestro, al que quiero y lucho diariamente con tal de verlo donde estábamos años atrás; referente de otros muchos.
Por favor, recoge tus bártulos y vete ya, seas uno u otro. Déjanos luchar y vivir en condiciones no impuestas, y ahora enciendo un cigarro para echar todo el humo que pueda en una cafetería bajo una tertulia que no encuentro en los medios.

INDIGENAS Y MALGACHES:

Casi todas las colonias francesas del África subsahariana adquieren su independencia en 1960, con una relativa calma y consenso, ha excepción de Madagascar y Camerún que sostienen luchas armadas después de la segunda guerra mundial. A partir de1830 Francia comienza su expansión territorial, creando un imperio colonial.
Durante la primera guerra mundial 8 millones de soldados del África subsahariana y Madagascar, son movilizados por el ejército francés, 50.000 llamados “Indígenas negros y Malgaches” mueren.
En 1931 se intenta limpiar la imagen de las colonias y el rol civilizador de Francia a través del mundo en la “Exposición Colonial Internacional de Paris”, en 1936 Leon Blum, ministro de las colonias acuña el término “civilización altruista”, con la buena intención de mejorar la situación de los indígenas, igualar los salarios a Europa, luchar contra el trabajo forzado.
Durante la segunda guerra mundial, más de 250.000 “Indígenas negros” son enrolados en el ejército francés, más de 30.000 mueren.
En 1941 la famosa “Carta del Atlántico” exprime la idea de “el derecho de los pueblos a escoger la forma de su gobierno”
Frantz Fanon, cuyas obras recomiendo teorizó el tercer mundo, analizó el interior neurótico de los negros y su sentimiento de inferioridad vis á vis de los blancos, heredado por la esclavitud. Su obra “los condenados de la tierra” 1961, con prólogo de Sartre está en plena vigencia y actualidad.
La Conferencia de Banduj en 1956 marca el inicio de una posición común e independiente, una llamada contra el colonialismo, imperialismo y segregación, en favor del desarrollo económico del tercer mundo.. La ley Deffere en 1956 marca un precedente y prevee la instauración de sufragio universal en las colonias, la “Communauté” en época del presidente francés De Gaulle ayudan a iniciar la independencia de más de 14 países africanos, los que nos quedan más cerca son Senegal, Mauritania y otros más lejanos pero en nuestro continente, Togo, Mali, Niger, Tchad, Gabón y la lejana Madagascar.
Mención aparte merecen Marruecos y la Argelia de los “pieds noires” que en otra ocasión trataremos.

Jorge Calamita, Periodista.

MALETA DE JABÓN

Era lo que ella estudiaba la estructura, quiere decir, la estructura, ella repetía y abría la mano blanquísima. Yo me quedaba mirando su gesto impreciso porque un jabón es de la misma manera impreciso ni sólido ni líquido, ni realidad ni sueño.
¿La estructura del jabón comprendes? No comprendía. No tenía importancia. Importante para mí era el jardín con sus verdes limoneros, cuando cortaba los más maduros, perfectos. Uno de cada vez. Amor calculado, porque cuando los exprimía se desencadenaba en el proceso un delirio de cachos que venían a reventar en mi boca. Para recomenzar el día siguiente, sin el jabón. Pero la estructura, ella insistía. Su gesto delgado de fuga parecía tocarme, pero guardaba distancia, cuidado, la paciencia, la pasión.
En la oscuridad yo sentía esa pasión contornando sutilmente mi cuerpo. Me estoy espiritualizando, ella rió haciendo frotar sus dedos, con la mano distendida imitando una libélula en la superficie del agua, sin comprometerse con el fondo, divagaciones a flor de piel, amor de ritual sin sangre, sin grito. Amor de transparencias y membranas, condenado a la ruptura.
Cerré la ventana para retenerla, ella avanzó ciega contra el vidrio, dejó un círculo de espuma. Fue simplemente eso.
Estábamos en un bar y sus ojos de egipcia se retraían. El humo pensé. Me refugié en los cubos de hielo amontonados en el fondo de la copa, ella podía estudiar la estructura del hielo, ¿no era más fácil? Pero ella quería hacer preguntas, ¿una antigua amistad? Nos conocimos en una playa, ¿dónde? En una playa por ahí. En unos minutos, los celos fueron tomando forma, se desbordaron como un licor azul verde, del tono de pintura de sus ojos. Empapó la servilleta, la mojó gota a gota. Usaba un perfume…………… estoy con dolor de cabeza, repitió no sé cuantas veces. Un dolor fulgurante que comenzaba en la nuca y llegaba hasta la cabeza. Terminó su copa de güisqui. Fulgurante. Pidió la cuenta. Nos podríamos ver en otra ocasión, ¿de acuerdo? Si, en otra ocasión, es lógico. Ella pensó besarme en la calle, el beso quedó desamparado, está bien querido, ya entendí. Tomé un taxi, ella doblaba la esquina. Que pensaría en cuanto doblara la esquina, que palabras diría.
Bajé del taxi, me encontraba delante de un escaparate lleno de maletas, fingí interesarme por una maleta de cuadros rojos, me ví pálido en el vidrio y haciendo muecas. Lloraré en casa, resolví. En casa telefoneé a un amigo, fuimos a comer, él concluyó que mi amiga estaba felicísima.
Felicísima, repetí cuando al día siguiente ella me telefoneó temprano. Corté la conversación con felicísima y del otro lado de la línea sentí las risas como una bola de jabón sería capaz de reír. La única cosa inquietante era aquel celo, cambié de asunto con el presentimiento de que ella oía , oh, oh teatro, la poesía. Entonces ella descolgó.
El calor angustioso me arranca de la cama muy temprano, me había olvidado de todo y sin querer perdonado. En represalia al perdón, mi rostro se hinchó durante la noche, salí del cuarto para no dar con la cabeza en las paredes. Fuera el bochorno y la calima me absorbe, me animo más o menos para la nueva jornada.
Apaño el primer taxi, el chofer dirige solo con la mano izquierda, de espaldas al tránsito habla conmigo como si estuviéramos en un banco. Habla masticando tres palitos de fósforos, usa una camisa de número menor que la de él, con manga corta recortadísima, como si se fuera a vacunar. Me cuenta el caso de una pasajera casada, que llevó hasta la estación y no tenía dinero para pagarle, yo no tenía ganas de hablar y lo dejé sin prestarle mucha atención.
Al fin llegamos a la playa, por fin el mar, el mar vomitando el mar. Estoy intentando resolver para que lado ir, sin rumbo, provocando la sorpresa camino despacio. De pronto una mano ligera cae en mi hombro, amiga de mi amiga, la conozco de hola hace muchos años. Me invita a una fiesta, llegamos apresuradamente, no me ha dado tiempo a escoger una ropa adecuada ni siquiera afeitarme, si bien había gente de todo tipo, algunos con tipo de banquero, de playboy, de embajadores, de cantantes, de arquitectos, de pintores, psicoanalistas, bailarinas, actrices, militares, columnistas, jueces, constructores, publicitarios, viciados, contrabandistas, fotógrafos, políticos y mi nombre no constaba en esa lista. Parte de los invitados ocupaban mesas redondas armadas para la ocasión en el jardín, como no conozco a nadie tengo libertad para contornear por las mesas y recoger fragmentos de pequeños discursos. Otras personas se reunían de pie , formando una secuencia de círculos, al final puedo observar como se comporta un círculo, como se cierra, como se abre, como un círculo se incorpora a otro. Veo circunferencias que se dilatan exageradamente, hasta que se rompen como pequeños hilos y dan vida a nuevos círculos de conversación, veo círculos que permanecen. Hay instantes en que la fiesta parece combinar una pausa, desciendo siguiendo una luz donde ya no hay círculos; las personas se encuentran de par en par y conversan en voz baja. Pasa delante de mi una camarera con una taza de vino blanco, una en cada mano, la muchacha tenía un rostro bonito.
El cielo es el mismo cielo bruto de ayer. Rodeo la piscina, intento llegar al final del terreno, pero el viento lanza arena en mis ojos. Pasa de nuevo la camarera mirando por encima de mi cabeza, lleva las dos tazas de vino todavía llenas, y se desvía por un atajo que no conocía. El atajo termina en un nivel inferior de la casa, donde hay un barranco de tierra compacta. Ella da vueltas erráticas, camina con la cintura presa, intentando equilibrar las tazas de vino, y mantiene la fisonomía compenetrada, como una modelo fotográfica.
Se para delante de un muro y se gira para mí, con un movimiento brusco, jugando con sus cabellos que le caían en la cabeza. Me pregunta que hora es, pero yo estoy en camiseta y es evidente que no tengo reloj.
Atravieso el salón por detrás de la orquesta, y voy directo al comedor. Abordo un bufé completo de canapés cuando escucho “vagabundos, marginados, delincuentes”, abro una puerta, el rodeo de bandejas me desorienta hacia otra sala desproporcionada, desierta y blanca. Parece ser una sala de trofeos de caza sin trofeos de caza.
Rodeo los jardines sin ser notado y salgo de la fiesta.
Llegué a mi casa, entré en el cuarto desordenado y reconocí los espacios, la temperatura, la luminosidad, el tono pastel, las pinturas orientales por las paredes. En medio de aquello la cama de matrimonio me parecía como una instalación insensata. Determino no exagerar, cerré los ojos con tanto ímpetu que el sueño cayó en el suelo.
Al día siguiente llegué a la estación, la ropa justa. Consigo entrar en el baño, y separo el dinero del pasaje. Con el billete en la mano camino, ando en medio del polvo en línea recta, aunque parece que me cruzo siempre con las mismas personas, me veo pasar repetido. A mi lado sentado un sujeto flaco, de camisa cuadriculada que ya había visto apoyado en una columna. Estamos hombro con hombro en el mismo banco, y no puedo ver su cara directa. Puedo ver sus manos, sucias y cruzadas, de vez en cuando abre la mano dando la impresión de calcular algo. No lleva maleta, no tiene actitud de viajero.
Desciendo del autobús, camino rápido, pienso en las puertas de los edificios, cancelas impenetrables. Siento que al cruzar cada puerta, no estaré entrando en ningún lugar, más bien saliendo de todos. Desde fuera veo todo, sus límites. Percibo que ese es mi deseo.
Al fin paso una puerta, talvez la inercia, vencida esa puerta no sé más por donde pasar. Mi brecha puede ser la noche que comienza a nacer, todavía hay sol en lo alto de las montañas y la noche va subiendo por las vertientes como un óleo.
Cuando la noche se consuma perfecta, sin luna, sin estrellas, sin encantos, sin nada, saltaré la piedra donde me sentaba cuando era pequeño. Más allá una música me desconcierta, mejor muchas músicas ocupando todos los espacios, con la sustancia que la música tiene en la oscuridad. Los pensamientos amontonados en mi cabeza, se van acomodando, bien o mal se encajan unos con otros, y es un consuelo cuando cesa la pesadez de los pensamientos El sonido llega como un barco por la espalda, y para partir es necesario estar desatento, pues si miras el barco pierdes el viaje, caes en seco.
Una muchacha me encara sonriendo. Todavía no ha amanecido.
Preciso irme ahora, no puedo quedarme aquí parado, mi maleta debe estar en el fondo del armario. Las ropas están tiradas por todo el cuarto como de costumbre. Ella puede pensar que fue a propósito, pero la maleta no está en el fondo del armario, tengo que encontrar esa maleta. Me siento en la cama que un día fue nuestra. Ella no dice donde escondió la maleta.

JORGE CALAMITA

ESSAOUIRA, CIUDAD DE ARTISTAS…

La medina de Essaouira es un hervidero intenso de actividades culturales. Artistas marroquíes y extranjeros se dan cita para compartir con los aldeanos y visitantes, exposiciones, fiestas rituales y populares, el importante festival de cultura Gnaoua cada primavera, y el cotidiano salpicado siempre por alguna manifestación artística en plena calle.
El mestizaje cultural, el ambiente místico-turístico, las noches particulares del mes de Ramadán, evocan con erudición las civilizaciones antiguas y modernas que han pasado por aquí, aportando a través de los siglos la contribución a la edificación de este mágico espacio de creación.
Esta pequeña ciudad, representa un rayo artístico, un número impresionante de artistas, pintores, escultores, escritores, atraídos por una musa particular que inspira aportando imaginación y creatividad.
Essaouira la antigua Mogador era paso de navegantes, de civilizaciones que apreciaban la púrpura que se encontraba en sus costas, sus casas pintadas en blanco con las puertas azules nos recuerda las islas griegas.
Georges Lapassade sociólogo francés fue el primero en emplear la expresión “carrefour cultural y étnico” allá por mayo del 68, no es de extrañar que Essaouira se convirtiera en un enclave hippie . Este autor nos deja un legado de artículos y estudios etnológicos de Essaouira y su región, las tradiciones orales, la musicología etc.
En el espacio particular de Essaouira, nace un arte singular de hombres y mujeres en muchas ocasiones sin ninguna formación artística, aprenden a pintar espontáneamente, recrean sus sueños, influenciados a partir de los años 50 por el pintor marroquí Lakhdar, autodidacta en sus pasiones artísticas, inspirado en las tradiciones populares de Marruecos y África.
En esta armonía, viendo al extranjero como un aporte , la ciudad estuvo frecuentada por artistas célebres como Cat Stevens, Jimmy Hendrix, también sedujo a Orson Welles rodando aquí su“Othello”, Saint-Exupéry realizó “Correo Sur”. Essaouira modesta pero eficaz.
Jorge Calamita, Periodista.