Barajas, última hora

Después de la tormenta informativa de ayer sábado, y cuando son las 11:10 am, en Barajas se respira un ánimo de resignación y cansancio, parece no haber sucedido nada, pues en minutos los trabajadores de la compañía Iberia dispersan a los pasajeros hacia los mostradores de facturación, donde con una empatía improvisada, los trabajadores buscan una solución lo más óptima para cada caso, intentando solucionar el colapso en que nos encontrábamos ayer.
Después de la desinformación informativa que algunos medios afines al poder intentaban transmitir, no causaron más que confusión entre los viajeros, y quienes acometimos las recomendaciones emitidas por escrito por la compañía Iberia, nos hemos visto resignados a las próximas salidas en las horas previstas.
Atrás quedan los ánimos de perturbación que algunos pasajeros produjeron en el día de ayer. Ahora sólo queda esperar, que se aclare cuál era o es la reivindicación de los controladores aéreos y un cambio en cuanto a la forma de gestionar este país nuestro al que estamos contribuyendo a su disolución.
Parece mentira pero el civismo que he percibido en Barajas no es consecuente con el momento social que estamos atravesando, quizás ya nos hemos resignados a esperar un cambio, que nadie sabe para cuando será, pero se percibe en el ambiente ya cansino y desgastado que será en breve, pues un país como el nuestro no se puede permitir estos gobernantes y menos aún una situación como la que hemos vivido durante estos días retenidos en los aeropuertos siendo secuestrados tanto por los controladores aéreos como por un gobierno que no ha sabido gestionar a tiempo un siniestro de estas características.
El gasto que ha ocasionado a todos nosotros esta maniobra bien reivindicativa o bien política tiene repercusiones imprevisibles más aún la imagen exterior que estamos dando de una nación casi sin rumbo, a esperas de lo que pueda suceder. No podemos quedarnos quietos desde donde estemos, desde cualquier colectivo profesional, hemos de apoyar el hombro e intentar remontar la lucha para que volvamos a estar al menos donde nos encontrábamos hace unos años atrás, si bien, la población ha sido ejemplar con su comportamiento.
Ahora todo discurre con normalidad esperando a que salgan nuestros vuelos. Lleguemos a nuestros lugares de origen e incluso algunos comiencen estas pequeñas vacaciones y que sirva para meditar un poco sobre cómo va el rumbo de esta sociedad mutante, pero que en circunstancias anómalas ha sabido dar una lección de civismo y comportamiento digna del primer mundo donde estábamos acostumbrados a estar.