Barrio de El Toscal. Santa Cruz de Tenerife. Valor Vernáculo

EL TOSCAL
El Toscal es uno de los barrios del centro histórico de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, Canarias. Su formación se remonta al siglo XVIII, aunque gran parte de los edificios que lo caracterizan surgieron en el tránsito del siglo XIX al XX, y es a lo largo de la primera mitad de este siglo cuando se produce su compactación definitiva.
La siguiente ponencia versa sobre la aproximación a la transformación morfológica y el cambio social que el barrio de El Toscal, habitado tradicionalmente por clases populares, experimenta, desde los años ochenta en adelante, como resultado de su localización en el centro histórico de la ciudad.
Los procesos a estudiar tienen lugar en una ciudad de tamaño medio, Santa Cruz de Tenerife que, con poco más de doscientos mil habitantes (censo de 1996), es el principal núcleo urbano de la isla de Tenerife. Gran parte de su patrimonio arquitectónico ha desaparecido como resultado de las políticas de renovación que arrancan de las propuestas del Plan General de Ordenación urbana de 1957. En él se propuso realizar una reforma interior del centro histórico implantando nuevas morfologías y edificaciones en altura que sustituían a las construcciones de los siglos XVIII y XIX; El Plan del Cuadrilátero continuó esta línea de actuación durante los años sesenta y remodeló las manzanas más próximas al puerto, y más tarde el Plan Volúmenes de 1975 aumentó la volumetría del casco antiguo. A comienzos de la década de los ochenta se inició el proceso de revisión del plan general y uno de los primeros documentos elaborados fue el Plan Especial de Reforma Interior del Centro correspondiendo el año 1981, que intentó corregir la excesiva edificabilidad y consiguiente densificación propiciadas por los planes precedentes.
El paisaje urbano de El Toscal puede definirse como contrastado, al estar constituido por un parque residencial de calidad y características desiguales como consecuencia de su antigüedad y localización.
El parque inmobiliario tradicional, heredado de las postrimetrías del siglo XIX y primeras décadas del XX, está formado por numerosas viviendas populares con alturas entre una y tres plantas, un cierto número de viviendas burguesas, así como por ciudadelas o viviendas obreras colectivas de una sola planta. A este patrimonio se añaden las edificaciones de la segunda mitad del siglo XX, que introducen un nuevo tipo arquitectónico: la construcción en altura de promoción pública o privada.
En un primer sector se encuentran las viviendas de construcción popular, con inmuebles de escasa volumetría, entre los que destacan las viviendas unifamiliares y las ciudadelas. El avanzado deterioro de muchas de estas edificaciones ha dado lugar a la aparición de enclaves ruinosos, que ocupan superficies notables en determinadas manzanas.
La conservación de las ciudadelas es muy desigual y aunque su número ha ido retrocediendo, El Toscal es a una escala de la ciudad el barrio que concentra, en particular en el sector que comentamos, a la mayor parte de ellas. Esta modalidad de hábitat en proceso de desaparición, pues algunos de sus antiguos residentes han sido desplazados hacia otras áreas urbanas periféricas y realojados en viviendas sociales. Sirven aún de alojamiento a personas de edad avanzada, que han vivido siempre en el mismo lugar y que muestran por ello un notable arraigo, y también a individuos más jóvenes en situación de marginación social.
Es también destacable la presencia de promociones públicas que sobre los años sesenta y principios de los setenta van salpicando todo el barrio.
En definitiva, el núcleo interno presenta rasgos comunes a los de otras áreas degradadas de los centros históricos, como las precarias condiciones de habitabilidad de algunos de sus inmuebles y la infrautilización de una parte de su parque residencial; a lo que se suman los problemas sociales ocasionados por situaciones de soledad de las personas mayores e inseguridad al constituir lugar de residencia de colectivos minoritarios con dificultades de adaptación que tienden a ser rechazados por una parte de los vecinos.
El otro sector que conforma el barrio, que denominamos la franja externa, se disponen bordeando al anterior y que está representado por manzanas situadas en torno a las calles cercanas a la zona portuaria y a las principales arterias comerciales y de negocios de la ciudad. Es el ámbito donde la renovación ha sido más activa y, en consecuencia, en él adquieren gran importancia los usos terciarios y las nuevas construcciones residenciales, en su mayoría de promoción privada.
En El Toscal residen según el mismo padrón de habitantes del año 1996, algo más de doce mil habitantes, lo que supone un 6$% de los efectivos del término municipal y el 7,5% de los de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.
El Toscal ofrece un paisaje urbano claramente diferenciado, como se ha puesto en relieve. Así es frecuente encontrar acusados contrastes morfológicos tales como la presencia de viviendas tradicionales, con un avanzado grado de deterioro, colindantes con modernos inmuebles destinados a la clase media capitalina, o la relativa abundancia de viejos edificios abandonados que salpican el barrio, como son la antigua fábrica de harina.
Un aspecto de ruina, por la destrucción de algunas paredes y techos, y de chabolismo por los cobertizos añadidos a partir de desechos aprovechados. En ellas residen las personas y familias con niveles más extremos de pobreza.
Asimismo en el caso de un buen número de edificios en régimen de arrendamiento cuyos propietarios, debido a las bajas rentas que perciben, no están interesados en invertir en su mantenimiento; se ha planteado que son tales viviendas en alquiler las que experimentan en mayor medida el carácter selectivo de la desinversión.
A la decade3ncia y desvalorización de las edificaciones antiguas o de renta, se opone, por el contrario, el incremento que registran los precios del suelo. Mientras en los años setenta El Toscal presentaba una acusada diferencia entre los precios de la zona interna y los de la franja externa, en la actualidad, aunque la misma se mantiene, el contraste es menor; es su proximidad al centro de negocios capitalino lo que ha multiplicado su valoración. En consecuencia la expectativa de obtener una renta potencial del suelo superior a los alquileres percibidos por las viviendas estimula el abandono o la demolición de los inmuebles de cierta antigüedad, o lo que es lo mismo, el suelo puede adquirir un valor independientemente de lo que está construido sobre él.
La superficie afectada entre 1982 y 96 por operaciones de renovación, que alcanza 39.856 metros cuadrados, representa tan solo un 13% de la superficie edificada del barrio.
Si bien la información consultada no permite evaluar el conjunto de las viviendas demolidas, algunos ejemplos revelan el carácter mayoritario de las actuaciones: edificios unifamiliares de una o tres plantas sustituidos por nuevos inmuebles de cuatro a seis niveles que triplican, como mínimo, las viviendas existentes, aumentado así las densificación social del barrio.
La escasa dimensión de un gran número de parcelas unido a la estructura de la propiedad fragmentada; así como la existencia de un viario muy estrecho que dificulta tanto el tráfico rodado como en tránsito peatonal.
La concentración de la mayor parte de las ciudadelas y viviendas de protección oficial existentes. Ya en el siglo XIX, la proximidad de las ciudadelas tenía efectos negativos sobre las propiedades inmediatas, haciendo que las casas próximas desmerezcan su valor.
Su menor proximidad relativa a las áreas de actividad comercial y financiera.
Este fenómeno de resistencia a la transformación en áreas localizadas de un barrio se ha comprobado asimismo en otros ámbitos, si bien referido a la rehabilitación de edificios.
En síntesis, la renovación ha significado la desaparición de las diferentes tipologías de viviendas populares que constituían una de las imágenes distintivas del Toscal y, por tanto, en su pasado urbano. Así pues, la ausencia de una política orientada a la rehabilitación ha favorecido la sustitución de dicha herencia por nuevos edificios con tipologías, volúmenes y alturas que tienen en común su escasa integración arquitectónica y ambiental en la trama preexistente.
En lo referente a la trama urbana tenemos que el parcelario es uno de los elementos que, junto al viario y los tipos constructivos, caracteriza a los centros históricos. Su alteración es uno de los efectos del proceso de renovación y en El Toscal, al igual que en otros cascos antiguos, dicho proceso favorece la concentración parcelaria, en 21 operaciones de concentración han desaparecido 33 fincas.
El análisis de los nuevos edificios revela que en más del 40% de los casos se produce unión de parcelas, siendo el promedio de fincas agregadas de 2,6. Pero de nuevo hay rasgos diferenciadores entre el núcleo interno donde son mayoritarias las actuaciones en las que no hay agregación, y la franja externa en las que tales uniones predominan. Ello puede estar relacionado con la naturaleza de los promotores, de manera que las construcciones impulsadas por promotores profesionales, dada su mayor capacidad de inversión, presentan dimensiones muy superiores a las levantadas por promotores ocasionales que edifican sobre una herencia familiar.
No sean registrado casos de segregación de parcelas, excepto cuando el nuevo inmueble incorpora parte del patio de los terrenos adyacentes. En una de esta ocasiones, calle de La Rosa, se unieron seis parcelas y además se segregó un trozo sin construir de la finca colindante trasera; en otra, Plaza de San Antonio de Texas, se edifica parte del espacio no construido de una parcela de tamaño considerable para posibilitar dos actuaciones.
Con objeto de ilustrar el cambio morfológico que implica la renovación se han seleccionado cuatro calles con una situación contrastada. Por un lado, dos arterias que han experimentado una transformación intensa en el periodo de 1982-96 (San Francisco y La Marina) donde las construcciones tradicionales aún marcan su impronta en el conjunto, si bien la transformación prevista en el Plan General no tardará en desvanecer sus rasgos actuales.

CONCLUSIONES
EL Toscal, barrio histórico localizado en el entorno del centro comercial de la capital y de negocios de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, experimenta desde los años setenta un proceso simultáneo de transformación morfológica y social, como consecuencia de la creciente difusión de los usos característicos de las zonas centrales.
El análisis realizado sobre el barrio releva que en su proceso de cambio han prevalecido las tendencias renovadoras, frente a las de recuperación y rehabilitación de los edificios de mayor antigüedad y susceptibles de ello, a la par que dicha renovación se acompaña de una reestructuración social definitiva por el incremento de la clase media urbana.
Desde el punto de vista morfológico el parque inmobiliario de El Toscal ha conocido procesos de inversión y desinversión. Los primeros, que se materializan en construcción de nuevos edificios, dejan sentir sus efectos especialmente en los sectores más valorados, es decir, en los entornos del centro urbano y de la zona portuaria. Dicha actividad renovadora ha supuesto un sensible aumento de la superficie construida, una alteración de la tradicional morfología parcelaria y la implantación de nuevos usos terciarios.
Con la aprobación definitiva del Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad, en la actualidad en fase de exposición pública, se pretende densificar el barrio, aumentado la volumetría con la consiguiente densificación edificatoria y social, a un barrio envejecido, donde se aparta el valor patrimonial de una tipología edificatoria única en las Islas Canarias, objeto del inmigración tanto desde el interior de la isla a la capital, como desde las otras islas menores que venían a buscar una vida mejor en la capital.
Sin lugar a dudas, una nueva manifestación del poder de la plusvalía del suelo, en un territorio agotado, donde apenas se le presta atención a nuestra arquitectura tradicional, dejando impronta de los vestigios del pasado a los tratados y estudios de nuestra arquitectura o a los foros como éste donde intentamos manifestar en voz alta, una preservación hacia la arquitectura vernácula; aún estando incrustada en la trama urbana de una ciudad cosmopolita, donde puede convivir lo viejo con lo nuevo en perfecta armonía y dando lectura expositiva de lo que fue nuestro pasado más remoto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: