NOSTALGIA POR NUESTRAS PIEDRAS. Arquitecto Luis Enrique Bello Caballero. Universidad de Oriente. Cuba.

NOSTALGIA POR NUESTRAS PIEDRAS
‘’Si queremos hacer algo para la posteridad
tenemos que hacerlo en piedra…’’
Eusebio Leal Spengler
ANTECEDENTES
Resultaría injusto negar a la piedra el reconocimiento como principal protagonista en la historia universal de la arquitectura. Su uso se remonta a los mismos orígenes de la construcción; evidente en la totalidad de temas desarrollados por las antiguas y exóticas civilizaciones de todos los continentes. Es una experiencia magnífica poder observarlas y estudiarlas hoy, del mismo modo en que fueron colocadas en muros o pavimentos, a vista, mostrándonos aún, su textura y color original, y la forma en que fueron labradas para conformar monumentales estructuras que se adaptan perfectamente a las condicionantes locales y han devenido iconos del sitio donde se emplazan. Por estas, entre otras razones, la mayoría de estos monumentos forman parte del Patrimonio de la Humanidad.
A nuestra cultura pertenece parte de esas obras valiosas que enriquecen la colección universal. El territorio de Santiago de Cuba contiene dos zonas declaradas Patrimonio de la Humanidad: el Sitio Castillo del Morro y su entorno y el Paisaje Arqueológico de las Plantaciones Agroindustriales Cafetaleras del Sudeste de Cuba.
Los anteriores, además del resto del sistema de fortificaciones militares y la casa del Adelantado Diego Velásquez (Figura 1), considerada la primera vivienda construida en la villa fundada en 1515, son los exponentes más importantes y por tanto trascienden como la génesis del empleo de la piedra sin revestimiento en las edificaciones santiagueras.
En el Castillo San Pedro de La Roca (Morro), obra del célebre ingeniero militar italiano Juan Bautista Antonelli, se avizora lo que siglos después fue invariable en el quehacer constructivo de la ciudad santiaguera: la asimilación de códigos foráneos adaptados al contexto local, no solamente en su expresión formal, sino en el empleo de materiales abundantes en la localidad, donde la madera, el barro y la piedra fueron los más utilizados.
Las rocas que sustentan los muros de esta extraordinaria muestra de la arquitectura militar se presume fueron extraídas por manos esclavas del mismo sitio donde se emplazó y se cortaron cuidadosamente para conformar la estructura de gruesos muros de sillería inclinados que se erigen y adecuan magníficamente sobre los desniveles del terreno. (Figura 1)

Fig. 1: A la izquierda la Casa de Diego Velázquez, actual Museo de Ambiente Histórico. Al centro y derecha, vista y detalle del Castillo ‘’San Pedro de la Roca’’. Nótese la esmerada colocación de las rocas labradas, salvando incluso superficies curvas.
Otras manifestaciones pueden encontrarse en la Cordillera de La Gran Piedra, atractiva plataforma natural donde se asientan las haciendas cafetaleras construidas por inmigrantes franceses provenientes de Haití entre los siglos XVIII y XIX, durante los años de la convulsa Revolución. Allí dejaron su huella los franco haitianos, asimilando el producto que le brindaba el suelo montañoso para el levantamiento de sus edificaciones, cuyos muros de mampostería actúan como pedestales sobre los que se disponen los espacios privados de la vivienda. (Figura 2)

Fig. 2: A la izquierda la Hacienda ’’Fraternidad’’. Al centro y derecha, vista y detalle del Museo La Isabelica, antigua hacienda cafetalera en cuyos muros se combinan rocas ígneas y calizas propias de la región, ofreciendo una peculiar mezcla de tonalidades.
No es posible aseverar que durante esta etapa el empleo de la roca en sus formas naturales tenía un fin decorativo, no obstante, se puede afirmar que lo heredado hoy como modelo del buen hacer pudo estar basado en criterios funcionales; demostrando que utilidad y belleza son conceptos compatibles.
Son estos los ejemplos más significativos del uso de la piedra en la etapa colonial de Santiago de Cuba, se pueden encontrar otros en los pavimentos de patios interiores de las viviendas, pero no eran la generalidad, la cerámica fue el material predominante en este caso, en todas las variantes de su uso: pisos, muros, enchapes y techos.
CONTINUIDAD
Durante la época Republicana se retomaría –aunque no en gran medida- la roca como material puro, sin alterar sus cualidades estéticas. Todavía se pueden apreciar enchapes y muros perimetrales ejecutados con piedras sin revestir; estos últimos predominaron.
El Reparto Vista Alegre, crecimiento suburbano de principios del siglo XX, fungió como resguardo del hábitat de la alta burguesía santiaguera. En él son evidentes conspicuas muestras del uso de la roca como ornamento. Un ejemplo de ello lo representa el actual Palacio de Pioneros, antigua mansión del poderoso empresario José Bosch. La edificación es un magnífico paradigma del eclecticismo desarrollado en la ciudad.
Se utilizaron piedras como elementos decorativos en la fachada principal, extraídas de canteras ubicadas en vecindades periféricas hacia el este de la urbe. Esta obra nos dice mucho sobre la adaptación y asimilación de los materiales locales dentro de las influencias estilísticas provenientes de Europa y Estados Unidos. (Figura 3)

Fig. 3: A la izquierda, fachada del actual Palacio de Pioneros. Al centro y derecha, detalles del enchape decorativo; el reforzamiento de las juntas le concede distinción.
Durante las primeras cuatro décadas del siglo XX fue notoria la inclusión de elementos pétreos expuestos en las edificaciones como material para diversas soluciones, al mismo tiempo que aportaba valores decorativos (Figura 4). La explotación de canteras en el territorio pudo propiciar tales prácticas.

Fig. 4: A la izquierda, columnas de hierro fundido revestidas con piedras, Al centro, muro perimetral de una residencia. A la derecha, basamento de una vivienda de madera; las rocas aíslan la madera de la humedad del suelo, conjugándose así ambos materiales funcional y estéticamente. Los tres ejemplos corresponden a las primeras décadas del siglo XX en Vista Alegre.
APOLOGÍA
Con el recalo de la década del cincuenta del siglo XX se propagaría el Movimiento Moderno hacia Santiago de Cuba, pronunciándose fundamentalmente en la vivienda individual de los repartos burgueses: Vista Alegre ya consolidado, parte de Rajayoga, Terrazas, Terrazas de Vista Alegre y Versalles. Los mismos trascienden por figurar como pabellones expositivos de notables muestras de la arquitectura moderna.
Sería en estos años donde el uso de la piedra a cara vista como elemento componente de la edificación alcanzaría la cúspide. No se limitó a revestimientos o muros perimétricos y de contención. Se empleó además en el trazado de accesos, pavimentos exteriores, jardineras, divisiones de espacios interiores y enfatizando planos en las fachadas para resaltar accesos y dotar a la edificación de cualidades distintivas. (Figura 5)

Fig. 5: La diversidad de diseños y tipos de piedra utilizados confirió multiplicidad de valores formales al Movimiento Moderno en Santiago. Es indiscutible la calidad y la pregnancia lograda en estos planos de fachada.
Mario Coyula destaca la significación del Movimiento Moderno cuando señala que ‘’las variadas soluciones arquitectónicas de la vivienda individual expresan la síntesis entre lo universal y lo local. Resultado de la labor creativa de los arquitectos, que supieron capturar con sensibilidad las esencias de su tiempo, de la identidad nacional y del espíritu del lugar. ’’
Es precisamente en la ‘’captura del espíritu local’’ donde alcanza relevancia el uso de materiales autóctonos, las rocas son un ejemplo fundamental. Se pueden encontrar elementos pétreos expuestos en disímiles formas, como rajón o piedra de canto, conformando muros de mampostería ordinaria, careada, con hiladas regulares e irregulares y exquisitos trabajos de enchape. (Figura 6)

Fig. 6: De izquierda a derecha, muros de hiladas irregulares, regulares, de mampostería careada y ordinaria.
De los usos más frecuentes de la piedra a vista en esta etapa se pueden mencionar las jardineras, recurrente recurso de diseño, en ocasiones como extensión del jardín o acentuando la volumetría de las fachadas. Se lograron llamativas soluciones que aportaron originalidad y pluralidad en la expresión formal de las viviendas. (Figura 7)

Fig. 7: Jardineras en los repartos Rajayoga y Terrazas de Vista Alegre, reflejan también las elevadas cualidades formales alcanzadas durante el desarrollo del Movimiento Moderno.
En este período tomó auge la explotación de varios yacimientos en las afueras de la ciudad, entre los más significativos se encuentran La Campana, Sigua y Siboney; que suministraron sus productos a la mayoría de las construcciones en las que se aprecian trabajos que resaltan por la variedad, alta calidad en las terminaciones y la magistral conciliación entre función y estética. Revelándonos una intensa búsqueda formal que logró destacados resultados en las muchas veces polémica simbiosis entre lo nuevo y lo tradicional.
PIEDRAS EN NUESTROS TIEMPOS
Los años sesenta convocaron a nuevos conceptos que marcaron el quehacer constructivo en el país. A partir de este período mermaría notablemente en Santiago de Cuba la riqueza expresiva lograda anteriormente con el uso de elementos pétreos. Se consignó mayormente su uso como ornamento en obras turísticas y en algunos escasos ejemplos donde podían apreciarse conformando muros. Esta situación posiblemente se debió al declive de la explotación de canteras, aunque las nuevas formas de hacer pudieron causar también la restricción del empleo de rocas a vista.
Entre las obras turísticas puede citarse el parque Baconao, que surgió como parte del necesario desarrollo hacia la zona costera este de la ciudad en la década de 1980. En las diferentes instalaciones creadas fue una premisa incorporar en lenguaje actual los códigos de la tradición colonial, el uso de materiales locales, la adecuación climática y la interrelación con el entorno, de ahí la utilización de madera, enchapes de piedra, techos inclinados cubiertos de tejas o paja, reinterpretación de los vitrales, arcos de medio punto, pérgolas y profusa vegetación, que le dieron un carácter muy singular a todas estas edificaciones.
Solamente en el sector privado, es posible encontrar en estos tiempos una fuerte tendencia al uso de rajones o piedras de canto a cara vista en muros, pavimentos y enchapes. Es aquí donde interviene una roca caliza recristalizada, la más popular de todas, la comúnmente llamada laja. Numerosos son los ejemplos que se pueden citar de su uso.
Se conoce que en planos y memorias descriptivas de los años cincuenta se proponía usar como material constructivo de algunos elementos la ‘’piedra de la ciudad’’, refiriéndose a la laja (Figura 8). Mucha razón tenían en llamarla así, y es que este tipo de roca puede ser vista en cualquier lugar de Santiago.
Actualmente su uso se ha extendido notablemente, sin embargo, la mayoría de las muestras son modelos de lo que no se debe hacer. Su empleo excesivo produce un empalago visual; sumándosele la deplorable ejecución en la colocación de piezas de esta u otro tipo de piedra y la falta o ‘’exceso’’ de diseño. (Figura 8)
I* II III** IV**

Fig. 8: I. La ‘’piedra de la ciudad’’; II. Los resultados de una pésima ejecución en una construcción reciente; III y IV. La barbarie.
Aunque predomina lo negativo, son evidentes algunas ejecuciones de aceptada calidad (Figura 9). En este sentido adquiere relevancia la figura del albañil, minuciosa es la búsqueda a realizar hoy para encontrar un par de manos hábiles y experimentadas que puedan colocar correcta y cuidadosamente pieza sobre pieza. Frustrados se verían los esfuerzos de diseño de un arquitecto si no cuenta con una mano de obra que garantice calidad.

Fig. 9: Izquierda y centro, la laja en dos variantes de su uso actual. Derecha, vivienda en ejecución en cuyo muro perimetral se está utilizando el rajón a vista, es notable cierto cuidado en la colocación de las piedras.
En nuestros días, apartando la práctica generalizada en el sector privado, se confina el uso de la piedra a vista únicamente para pavimentos o como elemento de ornamentación en espacios interiores y exteriores de las edificaciones. (Figura 10)

Fig. 10: Izquierda, pavimento en el ‘’Bosque de los Héroes’’. Centro, jardineras en el vestíbulo del Hotel ‘’Meliá Santiago de Cuba’’. Derecha, Banco Financiero Internacional en Ave. ‘’Las Américas’’: se utilizó la china pelona para enmarcar y resaltar el borde de la edificación.
CANTERAS
La provincia de Santiago de Cuba es rica en rocas ornamentales, tanto por su volumen como por la variedad y colorido. Existen dos zonas claramente definidas donde se concentran la mayoría de los yacimientos.
La primera hacia el este de la ciudad (Figura 11), perteneciente a la formación del Cobre. Está constituida por rocas calizas recristalizadas que presentan tonalidades variadas que van desde el blanco al negro, incluyendo grises, rojos y violetas.

Fig. 11: Localización geográfica de algunas canteras hacia el norte y este de la ciudad.

La mayoría de los yacimientos de la zona este fueron explotados antes de 1959 para la extracción de bloques como en Sigua y Mapú y para la producción de rajón ornamental y la elaboración de áridos para elementos de piso como en La Campana, Ocaña y Siboney , esta última se encontraba entre las pocas canteras del país que antes de 1959 contaba con mecanización y equipamiento para la producción de piedra triturada.
La segunda zona se localiza hacia el noroeste de la ciudad, en los actuales municipios de III Frente y Contramaestre, específicamente corresponde a la formación de Charco Redondo, donde son visibles rocas calizas marmóreas poseedoras de colores muy vivos, con combinaciones originales que oscilan en tonalidades de rojo, lila, gris, rosado, crema, verde y ocre. Aquí, al contrario de los yacimientos del este de Santiago, no existen evidencias significativas de explotación antes de 1959.
Los yacimientos que proporcionaron el material a la mayoría de los ejemplos estudiados se ubican al norte y al este de la ciudad:
Las canteras de rocas esfoliables en las formaciones de Boniato y San Luis, donde se extrae la popular laja, roca muy noble por cuanto permite gran diversidad de diseño según se corte, de superficie lisa, se utiliza para enchapes, pavimentos, muros en exteriores e interiores. (Figura 12)
El yacimiento de Sigua, que cubre una gran extensión, desde el ”Jardín de Cactus” en la orilla de la carretera de Baconao hasta varios kilómetros montaña adentro. Se observan diferentes frentes de cantera donde se extrajeron las variedades de piedras. Los tres tipos cromáticos que se pueden encontrar son el verde, rojo, gris y brechas. (Figura 12)

Fig. 12: A la izquierda, el producto de Sigua. Al centro y derecha, vista y detalle de un imponente muro donde se combinan las rocas de Sigua y Boniato . Ambos ejemplos de la década del cincuenta en Vista Alegre.
La explotación de Sigua data de los años cuarenta, cuando se unen emigrantes italianos, grandes conocedores de la técnica de explotación del mármol, con empresarios cubanos, y a ese efecto instalaron aserríos para el corte del mármol y talleres para su elaboración. Más tarde, en la década del cincuenta, trasladaron los equipos para el Cautillo, en Bayamo, donde establecieron un centro que trabajaba fundamentalmente con los mármoles de aquella zona.
Otra cantera es La Campana, ubicada junto a una planta de asfalto que se abastece de este yacimiento. La distancia a la ciudad de Santiago de Cuba es de aproximadamente cinco kilómetros. Sus variedades fundamentales son rocas rojas, negras, grises y brechado entre rojo y gris. Se conoce que se explotaba desde las primeras décadas del siglo XX.
Las mencionadas anteriormente, además de Mapú, Las Guásimas, Los Guaos, Altos de Verraco y Siboney, fueron las principales proveedoras de áridos, rajones, piedras de canto y materia prima para la elaboración de mármoles utilizados en numerosas construcciones santiagueras. (Figura 13)

Fig. 13: Las piedras de varias canteras santiagueras. En algunos casos, como en la imagen del extremo derecho, se combinaron rocas de diferentes yacimientos, lamentablemente a este muro le fueron añadidas recientemente dos hiladas de bloques de hormigón en su parte superior. Las fotos corresponden a Vista Alegre y Rajayoga.
GARANTÍA DE POR VIDA
Cuantiosas son las ventajas que ofrece el uso de elementos pétreos a cara vista; desde las estético-formales cuando se logran ricas texturas y cromatismos, hasta las económicas considerando los metros cuadrados de revestimiento, pintura o enchape que se ahorran en un muro de piedra, cuyo mantenimiento se resume en un chorro de agua para devolverle el brillo natural a las rocas y quizás, la sustitución del mortero en juntas, que con el transcurrir del tiempo se ha deteriorado.
Numerosas obras se encarecen debido a las soluciones de terminaciones, se originan gastos en la demanda de pinturas y losas cerámicas que la mayoría de las veces son importadas o fabricadas con productos adquiridos en mercados internacionales. La durabilidad de una piedra la convierte en uno de los materiales más rentables, solamente con evaluar el estado de conservación de los ejemplos expuestos es suficiente para corroborarlo.
Hoy en día se realizan estudios para fomentar la usanza, no solo del rajón o la piedra de canto, sino de mármoles y pizarras. Tal es el caso de la explotación de la cantera Palmarito de Cauto en el municipio III Frente, cuyo producto de elevada calidad se muestra como pavimento de exteriores en obras de restauración en el casco histórico de Santiago y La Habana Vieja. (Figura 14)

Fig. 14*: A la izquierda, extracción de rocas en Palmarito de Cauto. Al centro y derecha su aplicación: en el acceso al Hotel Villa San Juan en Santiago de Cuba y en la Casa del Conde Lombillo en La Habana Vieja.
CONCLUYENDO
Es notable en la arquitectura de la ciudad santiaguera la asimilación de materiales producidos en el territorio. Dentro de estos, la piedra se muestra en diversas variantes formales y de uso en el transcurso de la historia de las construcciones, desde que se empleó para levantar monumentales estructuras hasta los detallados trabajos de enchapes decorativos o los muros con piedras de canto.
La explotación de yacimientos como Siboney, Sigua, La Campana y otros de cuyas rocas se puede obtener incluso mármol, posibilitaron variedad de texturas y colores ante la predominancia de la laja, piedra que irrumpe en la totalidad de la ciudad. Estas canteras se explotan todavía, aunque ya sus productos no tienen los mismos destinos de tiempos atrás.
Aún nos queda la nostalgia por los excelentes trabajos realizados en décadas pasadas. No se trata de hacer de la piedra una aburrida recurrencia, sino de otorgarle nuevamente el lugar que una vez ocupó en sus diversos usos; con mayor o menor tratamiento, pulida o en llamativos pisos de terrazo.
Múltiples características definen la arquitectura santiaguera desarrollada en diferentes etapas. Es posible incluir el empleo de la piedra a vista en aquella donde se mostró de manera espléndida en la vivienda individual. Actualmente se mantiene la tradición dentro del mismo ámbito, pero muy lejos de la factura de antaño, donde se percibe como admirable patrón de buen provecho de lo nuestro y digna expresión de lo vernáculo en la arquitectura local.

*Fotos del archivo personal del Ing. Juan V. Rams Veranes, especialista Centro Técnico de Desarrollo de los Materiales de Construcción (CTDMC).
**Fotos del archivo personal del Arq. José Luis Peña, especialista Dirección Provincial de Planificación Física, Santiago de Cuba (DPPF-SC).

REFERENCIAS
‘’Si queremos hacer algo para la posteridad tenemos que hacerlo en piedra o en barro cocido y bien cocido’’, palabras de Eusebio Leal Spengler en entrevista concedida al Ing. Juan V. Rams Veranes.

El Ing. Juan V. Rams Veranes, estudioso experto en rocas del oriente del país plantea que la composición geológica de las piedras del Morro se corresponden con las rocas costeras (diente de perro).

En la investigación realizada no se pudo encontrar un documento oficial que haga referencia a la procedencia de las piedras utilizadas. No obstante, el Ing. Juan Rams Veranes, plantea según comparaciones en cuanto a color, textura y características geológicas que proceden de la cantera La Campana, de la cual existen evidencias que demuestran que estuvo en explotación desde los primeros años del siglo XX.

Coyula, Mario: ‘’Arquitectura y ciudad en la cultura cubana contemporánea’’, Arquitectura Cubana, Metamorfosis, pensamiento y crítica, selección de textos, Arte cubano Ediciones, La Habana, Cuba, 2002, p. 92.

Colectivo de autores: Oriente de Cuba, guía de arquitectura, Junta de Andalucía, Dirección General de Arquitectura y Vivienda, Andalucía, España, 2002, p. 181

Ibidem, p.180

RAMS Veranes, Juan V.: ‘’Perfeccionamiento de la explotación de los yacimientos de mármol de la región oriental de Cuba’’, Tesis de Especialista, Tutor: Dr. Ing. José A. Otaño Nogel, Filial del Centro Técnico de Desarrollo de los Materiales de la Construcción, Santiago de Cuba, 1991. p. 44

Ibidem, p. 14

Ibidem, págs. 14-15

DE LAS CUEVAS Toraya, Juan: 500 años de construcciones en Cuba, Editorial Chavín, La Habana, Cuba, 2001, p. 408 (en versión digital)

Juan V. Rams Veranes, p.14

Las ‘’brechas’’ o ‘’brechados’’ es la combinación de dos o más colores en una misma roca.

El Ing. Juan Rams Veranes ratifica esta información debido a la coloración, textura y características geológicas de las piedras, además, la cantera referida estaba en explotación desde la década del cuarenta del siglo XX.

Juan de las Cuevas Toraya, p. 236

Juan V. Rams Veranes, p.16

Una buena parte de las rocas de los yacimientos de Santiago son calizas marmóreas, de las cuales se obtiene un producto muy similar al mármol. Para mayor información sobre el tema consultar a Ing. Juan V. Rams Veranes en la Empresa de Materiales de la Construcción en Santiago de Cuba.

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