Abril

Cuando la pena te arrastra el alma, y desde lo más hondo te reclama en sentido de la tristeza, no encuentras el sentido ni el equilibrio de la vida.

Allí donde un día hicimos un alto en el camino, fue el comienzo del principio. Lo dejé atrás, lo había olvidado. El Recuerdo.

Siento y en esto lo pierdo, arrojo la mirada hacia un lugar vacío que ya ni encuentra los recuerdos más escondidos.

Apenas me reconozco, me he perdido en el camino, miro a sus ojos y me pierdo en sus pensamientos.

Quizás aquel día perdí el abrazo que manifiesto, quizás la combinación del dolor físico con el del alma me hayan hecho reencontrarme, quizás fue ayer, no lo sé, pero dónde está mi mes de abril.

Vueltas, una, dos y tres. Mirada atrás. No me veo. No me encuentro. Dónde estoy.

Encendí de nuevo la luz de la música, para encontrar en el sonido la respiración del sueño, la oscuridad de la noche. Me encontré de nuevo.

Sólo hoy, ayer, mañana. Perdí mi pasión creativa. Dónde está. La perdí.

Fluyó el agua por la tajea donde metí la mano.                 Que frío, sentí. El canal de la vida se vio interrumpido, ya el agua apenas sigue el curso, busca el camino.

Ilusión que se entroncó, música que dejó de emitir sonidos, agua que ya no fluye. Dónde voy.

Reconocí en el silencio, el fluir de la música; una nueva fase creativa.

El timbre que no suena, el mensaje que no llega, la puerta que no se abre, a dónde voy.

Un paso, un cigarrillo, un pensamiento discordante; una razón.

Cerrando los ojos, escucho el fluir de mi sangre que recorre toda el alma, en ese mismo silencio encuentro los recuerdos, quién me robó el mes de abril.

Me miro mis manos, con las que dibujo, con las que escribo, pero las que temen haber perdido lo que hoy ya no abrazan.

Y el humo otra vez.

Las voces dictan, están locas, quieren hablar lo que hasta ahora callaron.

Me pierdo en el sonido de las teclas, en el suspiro del humo, en el azul del cielo que ahora es oscuro, y en el fondo de mi pantalla.

Quiero cerrar mis ojos, buscar en mis sueños, mi mes de abril.

Construir de nuevo el sentido de las cosas. Perderme en los abrazos y sentir el susurro del sueño, donde encuentro todo lo que perdí.

Quién es capaz de traicionar. Quién se viste de oscuro como el verdugo. Quién borró el número cuatro de mi calendario.

La ilusión huyó por la puerta donde un día entró la pasión.

¿Y el dolor? Porqué me reconozco en él. Duele el alma y hasta las cosas que no duelen.

Corro de nuevo al refugio de la oscuridad, de la noche, donde creo mis sueños, quizás ahí lo encuentre, perdido en el sonido suave de la noche que mientras mis párpados se cierran quizás aparezca de nuevo mi mes de abril.