CATARSIS DE LA MUERTE

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CATARSIS A LA MUERTE
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Y abracé la tierra con mis manos, dura como el dolor, porque así lo quería recordar. El hueco ya estaba preparado, las violetas esperaban ser insertadas en el suelo para su recuerdo.
Durante la noche, mientras subía su cabeza ya agotada por la edad, me miraba para despedirse hasta que expiró cuando la luz del día se apagó para dar paso al silencio de la noche.

Hizo su último viaje, sin equipaje, sin maletas, pero se llevó hasta mis últimos minutos.
Preparé la mortaja. Su toalla. Pues le gustaba el agua, nunca había tenido otro igual, que desfrutara con la espuma del jabón; efímera como su última noche.

En paz, en silencio, observaba Sarita su marcha.
Adiós compañero de viaje.
Más de diez años juntos.
Cuantos nexos de amistad compartimos.
Días antes se reconcilió con la vida. Con aquellos que acaparaban mi atención, también quiso compartir su amor. No quería marchar sin antes dejar un rastro de cariño y templanza.
Y las maletas vacías, besé su cabeza ya casi dormido. Me despedí. Recé al universo para que no sufriera y pedí que durmiera para siempre. Le guié su tránsito.
Regué las violetas cuando cubrí con la tierra que arañaba con mis manos, porque así lo recuerdo, hasta el último instante en que durmió a mi lado.
De diminuto pasó a gigante, a dormir en mi pecho cansado. Cada día al igual que cada noche repetía su particular ritual felino.

Se llevó consigo mi dolor físico, pues canalizaba cualquier dolencia. Es así, sus ojos se cerraban nostálgicos de despedida.
Nunca más tendrá que correr a meterse dentro de las maletas, pues hizo su último paseo hacia la libertad del campo, y voló al mundo de los gatos en busca de las nubes.
Adiós Gasparcito, adiós Gaspar, duerme ahora bajo el color de las violetas, tu presencia seguirá entre nosotros, porque solo así se entiende la vida, tu presencia seguirá en casa, en cada rincón y en cada espacio que había que indagar.
Cerró sus ojos, y durmió para siempre. Cierro los míos y lo encuentro en mi pensamiento, en la retina, de donde nunca partirá, porque los muertos no mueren permanecen en el recuerdo de los vivos.

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”; Antonio Machado
DR. ORLANDO GUTIÉRREZ RODRÍGUEZ