… de nuevo abril

ABRIL_02

  • Abrió el bar de la esquina.
    Dejaron de servir vino par dos.
    El sol de abril dio paso a la
    primavera.
    Cerraron los postigos del invierno, y el tinto se convirtió en blanco.
    Mirada perdida a los viandantes, buscándote entre la gente.
    Atrás quedó el frío de la navidad, donde encontré el azul de unos ojos perdidos.
    La distancia semanas atrás, que era antes, se convierte en ahora.
    Barreras físicas impuestas desde la distancia.
    Distancia que se acerca de nuevo a tu vida y estrangula la libertad añorada.
    Y de nuevo el vino de convirtió en agrio, y su acidez en fiebre,
    Y la fiebre en delirio, y el delirio en recogimiento;
    para desde la oscuridad encontrar en los recuerdos.
    Se cerraron puertas y ventanas.
    Contraventanas herméticas estrangularon el corazón abierto.
    Y recogió sus cosas, cerró las maletas. Marchó para siempre.
    Las calles perdieron la humedad del invierno,
    donde me refugié encontrando el calor de la primavera.
    Volví a mirar al horizonte, buscando el mar que me atrapara.
    En su brisa intentaré buscar la botella,
    que llega hasta la orilla con el mensaje.
    Mientras de nuevo abril me traiciona,
    se lleva de nuevo los filamentos de un corazón fragmentado.
    La maleta era vieja, porque viejas eran las cosas,
    nuevo era el azul, de sus ojos, del horizonte, del mar
    donde espero una brisa renovadora.
    Y así llegó abril, y marchó el invierno, esperando el verano.
    Pero hasta cuándo, me pregunto.
    Siluetas de trazos en color,
    conforman la espuma de la ola en la orilla,
    que espero compartir.
    Sí, tumbados con los cuerpos desnudos,
    acariciados por las olas,
    que abrigan con lo blanco de su espuma,
    lo que un día no pudimos compartir.
    Se cerraron las puertas.
    Giraron las llaves del bar de la esquina.
    Se fue el invierno.
    Dio paso al verano,
    que espera en la orilla,
    que acaricie mi corazón fragmentado.
    Y cuando el sol cubra mi torso desnudo,
    no estaré solo.
    Allí de nuevo en el pasado estará abril,
    y la suave brisa que acaricia la ola,
    traerá la botella, y el vino será texto,
    y el texto será un mensaje.
    Cuanto he aprendido,
    perdido por los angostos callejones de aquí y de allá.
    Y miro a sus ojos, le brindo los míos.
    Me quiere abrazar.
    No puede, se marcha.
    Recogió sus cosas, barrió los recuerdos del pasado.
    Limpió los secretos del pecado.
    Giró la llave,
    bajó las escaleras.
    Llegó al callejón, que olía a primavera.
    Agachó su cabeza, suspiró desde el alma,
    intentando buscar una respuesta.
    Por qué siempre abril.
    Y en la templanza, con el recuerdo,
    volverán tiempos venideros,
    con aire fresco,
    intentando sellar las fisuras de Abril.
    De nuevo su torso desnudo,
    dejarán deslizar unas manos hambrientas,
    o quizás sedientas de vino,
    que cierren sus ojos de nuevo,
    para unir nuestros recuerdos de invierno,
    en la oscuridad del día,
    o en la luz de la noche.
    Y la ciudad enmudeció.
    Cayeron toldos y cerrojos,
    con los recuerdos disipados por la brisa,
    que se los llevó entre sus callejones para siempre.
    De nuevo ayer, dio paso al mañana,
    pero me asiento en el ahora, que me trajo Abril.
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