ME ARROPÓ LA NOCHE

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Con la noche oscura, cuando en el silencio se cuelan las palabras; son recuerdos.

Los que hablan y susurran al oído y se deslizan su mejilla contra la mía para encontrar el aliento no pedido.

¿Y mañana?, pregunta la noche, desesperada que llegue el día.

Se colarán de nuevo los rayos de sol que espantaron una tarde de domingo.

Y cuando el silencio se convierta en ruido, gritos de susurros, expiran la templanza.

Y el humo del último cigarrillo, que se cuenta por entre los dedos en forma ascendentes, como buscando el cielo.

Esperando que éste se abra y de paso a las palabras que llegan con la luz del día.

Recorro los senderos del pasado, porque así lo susurran las musas de la noche.

Y ellas vienen y me arropan.

Me abrazan.

Me aprietan.

Entrelazan sus piernas con las mías.

Hacia la calle se huele la noche oscura.

En el infinito donde ya no apuntan las estrellas, y cuando la tierra se une con el cielo, se precipitan los recuerdos.

Las notas musicales del sonido del reloj me invitan a dormir.

De nuevo a iniciar el viaje.

Una respiración exhalada, un recuerdo sin miradas.

Unas palabras en el camino.

Tu mejilla contra la mía.

…, y pidió mi aliento.

 

Dr. Orlando Gutiérrez Rodríguez – Periodista